No sé si sabéis que cada año miles de toneladas de polvo del Sahara atraviesa el Atlántico para llegar a la selva Amazónica y fertilizar la tierra aportando el fósforo necesario para que crezca toda esa vegetación. En el camino va dejando caer parte al océano y servirá para formar el plancton del que se alimentarán muchos peces. La zona más árida del planeta alimentando a la zona más frondosa, es una imagen emocionante, ver la unidad y la conexión de todo.
Nosotros no somos distintos, no estamos separados de nada, hay una interconexión de todos con todos y con todo.
En estos días se hace notar más que nunca esta conexión, no es imaginación, ni poesía, forma parte de la misma realidad de ese polvo que viaja kilómetros para aportar nutrientes allí donde se necesitan.
Tomemos conciencia de ello, tú y yo no estamos separados, tu sentir me llega, mi sentir te repercute. Por eso ahora más que nunca, sería bueno asumir conscientemente esta responsabilidad y nosotros, los que estamos bien, aportar la alegría que no sienten los que están mal, la fuerza que no tienen los que se sienten débiles, el ánimo que les falta a los desanimados, la confianza que han perdido los que tienen miedo…. Como el polvo del Sahara, dejemos que la paz de nuestros corazones atraviese distancias para pacificar los corazones ansiosos… Estamos unidos, siempre lo hemos estado, quizás sea este el momento de tomar conciencia, el bienestar de cada uno es el bienestar de todos, cuidemos nuestras emociones, ¿Con qué corriente nos alineamos?, convirtámonos en focos emisores de altas vibraciones, sostenedores de la alegría y de la confianza y para ello no necesitamos salir de casa, nuestros sentimientos son llevados por los vientos de la intención común, y lo que ocurra con ello no depende de nosotros, dejemos a la Totalidad que lo gestione.
¡Gracias!










