CAMINO A LA TOTALIDAD

Un día nos pusimos un nombre, fraccionamos la Conciencia y al decir “yo” empezamos a señalar algo delimitado y definido, sólo a un sector de la Totalidad y todo lo demás pasó a ser “lo otro”, o el “no-yo”, y en este apartado de “lo otro”, reservamos otro sector donde poner lo sagrado y lo llamamos “Dios”.

Aparece así un nuevo tablero de juego, sectores separados de una única Conciencia, la vida fraccionada. Y tanto nos metemos en nuestro sector asignado que nos olvidamos de la Totalidad.

Empezamos a sentirnos solos y separados aunque nos queda dentro la añoranza de algo completo que anhelamos sin saberlo, buscando, deseando siempre completarnos, unificarnos.

Fraccionamos el espacio para alejarnos, y luego inventamos el tiempo para viajar en él y encontrarnos y así aparecen los caminos con sus formas, exploramos mil maneras de unir el “yo” con “lo otro”, lo  buscamos a través de la posesión, de  la comprensión, del dominio, de la sumisión, del poder, de la generosidad, de la mentira, de la verdad, de la exigencia, de la entrega….. Todo el drama y el gozo de la vida.

Y en esa búsqueda de encuentro irrumpe lo trans-personal abriendo una brecha en el límite del sector que llamamos “yo”.

Lo transpersonal va más allá de lo personal, más allá de la definición de lo que soy… y el “yo” se ensancha y empieza a reconocerse en lo que hasta ahora era “lo otro”, empezamos a comprender, nos hacemos más anchos, disminuye el miedo y se aclara la visión. El tiempo se acelera porque la distancia se acorta….

Tal vez  la aparición de lo transpersonal sea el principio del fin de los tiempos porque estamos volviendo a la Unidad que siempre fue, recuperando el sentido sagrado de la vida, re-conociendo (volviendo a conocer) la Totalidad que somos.

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