LOS MUROS DE MI FRONTERA

           Hoy me he parado a mirar el mundo, he sentido el dolor y he querido asomarme a sus profundidades. He visto un mundo divido en dos bloques eternamente enfrentados, oriente-occidente, norte-sur, ricos-pobres… decido elegir uno cualquiera de esos dos bloques para adentrarme en él, y veo que tampoco hay paz ahí, países enemistados, lucha por el poder, enfrentamientos… me meto dentro de uno cualquiera de esos países y vuelvo a encontrar la rivalidad entre sus ciudades, unas más favorecidas que otras, cada una reclamando lo suyo, sintiéndose amenazadas entre sí, compitiendo por conseguir privilegios, acumular riqueza… decido entrar en una cualquiera de esas ciudades y vuelvo a ver luchas entre municipios vecinos, incluso entre barrios de una misma ciudad…. Continúo mirando, entro en una familia y descubro peleas entre hermanos, enfrentamientos entre padres e hijos…. Por fin entro dentro de cualquier persona y contemplo la misma problemática, una lucha feroz consigo misma, el miedo a las amenazas de fuera, a los juicios, al rechazo, la lucha por encontrar el sitio propio… ¡Cuánto dolor recreándose, reproduciéndose en todas las escalas, de mil formas distintas!

Ante este panorama es fácil pensar que hay algo de base que no funciona, tal vez este sistema de pensamiento al completo es lo que se expresa en forma de esta locura pero que, al ser tan habitual, tan generalizado acaba asumiéndose como “normal”.

En todos estos miles de años de “evolución” hemos avanzado mucho en la tecnología necesaria para atacar y defendernos, para invadir y protegernos, para ir poniendo las fronteras un poco más allá, pero no hemos cambiado nada en lo sustancial, seguimos conquistando tierras llevando dentro el mismo dolor interno, el mismo miedo, la misma inseguridad…

De toda esa cadena que se repite, lo que más a mano tengo es, desde luego, esa escisión interna que llevo conmigo y que se expresa directamente en mi entorno, en el modo de vivir mis relaciones y es por ahí por donde puedo empezar. ¿Dónde tengo puesta mi frontera? ¿Qué muros he levantado para protegerme de la gente que me rodea, incluso de aquellos con  los que he decidido vivir,  de esos con los que comparto horas de trabajo, o  de los que me cruzo cada día en la escalera o en el supermercado? …. ¿Cómo de restringido tengo el acceso a lo mío?, ¿Qué condiciones pongo, cómo lo defiendo…? ¿Cuántos muros levanto en mi frontera por defender una idea, por seguir queriendo tener razón por encima de todo? ¿Soy consciente de los juicios que emito cada día sólo para protegerme?…

Tal vez no pueda remediar el dolor del mundo, pero siempre puedo responsabilizarme del dolor que siento y asumirlo totalmente sin buscar culpables fuera, suspender el juicio y optar por ir derribando los muros de mi frontera, enfrentar mis miedos y hacerle sitio al Amor, integrar los opuestos y empezar a sostener en mí un mundo sin fronteras donde todo cabe. Tomar la firme decisión de no alimentar la locura bajo ningún pretexto.

Si la Paz está en ti, la Paz está en el mundo no esperes a que los gobiernos cambien, elige la Paz ahora…. Si quieres…. ¡Gracias!

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5 respuestas a LOS MUROS DE MI FRONTERA

  1. Carmen dijo:

    Muchas gracias.
    Solo nos queda vivirnos desde ella y poner los medios que nos ayuden a reconocerla y cultivarla en nuestras relaciones.

  2. Fanny Marin García dijo:

    Muchas gracias Mati, estoy en medio de un conflicto en mi pais, Colombia, y si había surgido en mi esa observación, mía conflictos internos son iguales, luchas, defensas de mi verdad, victimización, juzgamiento… estoy agotada …ahora lo veo, me ríndo….y espero a encontrar el camino de quie SOY, mil gracias

  3. María Jesús dijo:

    ¡Que clarito lo describes!
    Siempre encuentro en tus palabras un rayito de esperanza. Y de nuevo una invitación a la observación, a mirar dentro de mí.
    Y sí, elijo la Paz.
    Muchas gracias

  4. Rocío dijo:

    Todo esto nos hace ,si queremos, reflexionar de cómo me relaciono con mi entorno y empezar a responsabilizarnos, muchas gracias Mati.

  5. Manuel Martín dijo:

    Muchas gracias de nuevo Matilde, una vez más admiro tus palabras, cargadas de coherencia y a la vez llenas de sensibilidad. Cierto es que nos pasamos la vida tomando partida entre dos opuestos, en todas sus vertientes, sin prestar atención a la VIDA que se manifiesta a cada instante a nuestro alrededor con un potencial integrador sin límites. Lástima que nuestra voz interior se identifique más a menudo con ese posicionamiento limitado y estéril que sólo genera sufrimiento.
    Un abrazo enorme y gracias de nuevo por ser el vehículo que nos conduce a percibir esta realidad desde un ángulo privilegiado. GRACIAS

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