TAL COMO ES

Qué fácil y con qué constancia tratamos continuamente de cambiar a los demás, y cuanto más los “queremos” , más empeño ponemos en ello. Es muy fácil convencerse de que sabemos qué es lo mejor para el otro, siempre nos mueve la preocupación por su bien, lo que tienen que hacer o dejar de hacer, lo que les conviene y lo que no….

¡Cuánto sufrimiento encierra esa creencia!  Sufre el que juzga como un error lo que el otro hace, dice, o no hace o no dice, y sufre el que se siente juzgado, porque en el juicio va incorporado el rechazo, va implícito un “así no eres suficientemente válido”.

Aprender a aceptar incondicionalmente parece a veces una empresa imposible, sin darnos cuenta de que es una guerra perdida resistirnos a lo que es.

Tenemos tan interiorizado el modelo de lo correcto, de lo adecuado, de lo que “debe ser” que negamos y rechazamos la vida que Es en aras de algo inexistente. Perdidos en nuestro pequeño punto de la trama queremos controlar todos los hilos y así vamos intentando cambiarnos unos a otros, sufriendo porque no nos aceptan y haciendo sufrir porque no aceptamos.

Hay un regalo mucho más efectivo que podemos dar en lugar de nuestros bienintencionados consejos machacones: una presencia serena y acogedora, libre de juicios, rendida ante el misterio de la experiencia del otro, confiada en que aquello encierra toda la posibilidad de plenitud para el que lo vive.

No lo tomes como  un consejo,  si no lo ves así… ¡perfecto tal como lo ves! ¡perfecto tal como es!

Esta entrada fue publicada en Blog. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a TAL COMO ES

  1. Es verdad…. a veces nos cuesta tanto no interferir !!

  2. Isa dijo:

    Gracias Mati, muy clarificador. Gracias

  3. María Jesús dijo:

    En mí, la palabra «constancia» me ha resonado a «cabezonería».
    Que cierto es que sufre el que juzga y el que se siente juzgado.
    Para mí es muy difícil aceptar incondicionalmente. Parece que eso de incondicionalmente es como la perfección.
    De todos modos, el leer esto («Tal como es») ha sido como abrir una ventana y sentir el aire fresco…
    Muchas gracias Mati.

  4. David dijo:

    En mi opinión para que sufra el que juzga debe ser algo consciente y para que sufra el juzgado este debe ser algo inconsciente. Si los dos son plenamente conscientes ni hay juicio , ni hay dolor. Establecer una consciencia que supere al ego es harto complicada en un mundo dominado por el segundo. Las palabras emitidas ya en sí encierran el ego del que habla, solo el silencio sin segundas intenciones puede sobrepasar al ego y esto es muy complicado, en un mundo lleno de ruidos perturbadores. Si callamos y dejamos que se cometan injusticias, no xomos cómplices de ellas? Y si hablamos , estamos juzgando?. Muchas gracias por tu maravillosa reflexión.

  5. mati dijo:

    El sufrimiento siempre es el resultado de la inconsciencia (la ignorancia que dicen los budistas)
    No todos los silencios son cómplices, ni todas las palabras son juicios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *